Los recambios de aire por hora (ACH) describen la tasa volumétrica a la que el aire se suministra o se extrae de un espacio en relación con su volumen. El ACH es un valor calculado. No describe la dirección del flujo de aire, las relaciones de presión ni el comportamiento del límite.
El ACH no funciona como un control de contención. Un espacio puede alcanzar un ACH especificado y aun así presentar dirección de flujo inestable o inversión de presión. El comportamiento de la contención depende de las relaciones de presión a través de los límites, y no únicamente del intercambio volumétrico.
Los valores de ACH surgen de la configuración del sistema. Las capacidades de suministro y extracción, los puntos de consigna de control, los horarios de operación y las condiciones del límite determinan las tasas de flujo de aire. Los cambios en cualquiera de estas condiciones alteran el ACH sin necesariamente modificar el desempeño de la contención.
El ACH varía según el estado operativo. La operación de puertas, los cambios de ocupación, el ciclado de equipos y la modulación del sistema afectan el flujo volumétrico. Como resultado, el ACH no es constante en el tiempo. Tratar el ACH como un valor de diseño fijo oculta esta variabilidad.
Las evaluaciones de contención basadas en ACH asumen que un mayor intercambio de aire mejora el control. Esta suposición no se sostiene cuando las trayectorias de flujo de aire son indeterminadas o cuando las relaciones de presión son inestables. Un mayor intercambio de aire puede coexistir con la pérdida de control direccional.
El ACH se utiliza con frecuencia como un proxy de contención porque es fácil de calcular y verificar. Este uso confunde la adecuación de la ventilación con el comportamiento de la contención. El ACH confirma que el aire se mueve. No confirma hacia dónde se mueve.
El ACH adquiere significado únicamente después de que se establecen las condiciones de contención. Cuando los límites son continuos y las relaciones de presión son estables, el ACH contribuye a la dilución y a la depuración. En ausencia de estas condiciones, el ACH no proporciona garantía de contención.
El ACH es, por lo tanto, una variable derivada. Refleja el resultado del diseño y la operación del sistema en lugar de definir el comportamiento del sistema. Tratar el ACH como un parámetro primario de contención sustituye una magnitud medible por una relación de control.